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Estoy cabreado con El País (que pronto cambiará diseño, como hace poco La Vanguardia -¿podría ser que el nuevo Público tuviera algo de culpa?-). Ayer en su editorial y en un largo artículo de Xavier Vidal Folch nos vuelven a perdonar la vida, a reñir, a los catalanes: Nos quieren, sí, sin duda y desde hace mucho-mucho, incluso nos meten una ración catalano-semanal, los jueves, con su Quadern, y gracias porqué pocos más lo hacen, por no decir ninguno. Y quiero a El País, desde el 76, antes de la edición de Catalunya que ahora celebra los 25 años. Lo compraba antes si, y en toda la putamili en Valladolid, la edición Madrid, el mejor periódico entonces y ahora... En mi corazón, desde los catorce años, existe el periodismo, incluso desde antes, en la escuela con el Sr.Mario y su/nuestro En Equipo... Des de muy jóvenes nos enseñó a amar -y practicar- el periodismo, el buen periodismo y en senguida, con apenas mis 14 años, la compra diaria de la prensa. Entonces en el 75 empecé con Mundo Diario y por las tardes, no todas pero si muchas, además compraba el Tele/eXpress y/o el Ciero, más adelante también Catalunya|Express. También periódocamente Avui y El Periódico. Pero al Avui hace pocos meses los mandé a freir espárragos, con carta incluída a su director, que no creo publicaran, porqué mantienen a más de un par de periodistas y/o opinadores ultranacionalistas fascistas, catalanes pero fascistas, que también los hay. Al Sanchis no se lo escribí en estos términos pero pasado este tiempo modifico los adjetivos y los amplifico, es la libertad que tiene uno desde un blog.
En cambio lo de El País, forma parte del respeto que debo a la españa democrática de centro-izquierda, pero que no ha asimilado bien, o no quiere o tiene miedo a la independencia que nos "atrevemos"a reclamar especialmente vascos y catalanes, desde que se fue el abuelo Paquito y su Movimiento, puto movimiento... Creyeron que durante la transición y mucho tiempo después Catalunya, su lengua, su cultura, sus políticos y especialmente su sociedad con la democracia plena ya tendríamos bastante con estar al amparo del hermano mayor, gran hermano...: España toda (plural o multinosequé la llaman ahora los de ahora. Los otros, si ganan en marzo, le llamarán única, singular o indivisible.... También hemos de estar en consecuencia "democrática" unidireccionalmente al amparo de la lengua, de la cultura castellana, mal llamada española, porqué si nos atenemos a la oficialidad y legalidad de todo: la catalana, vasca, gallega etc también es "española".
Según El País, entero y Vidal-Folch y tantos otros si vamos, pongamos por ejemplo, a una invitación como se ha dado recientemente en Frankfurt a la cultura catalana, también hemos de llevar-mostrar a los escritores catalanes que lo hacen en lengua castellana. Y pregunto al revés: ¿Si se hubiese invitado a la cultura-literatura castellana, hubiesen ellos-ellas llevado-mostrado a los escritores españoles que lo hacen en catalán, vasco, gallego, o incluso a otros que nacidos o asentados en España lo hacen en francés, sueco, iraní, occitano, suevo, ruso o suajili, por ejemplo...? Es más: ¿Hubiesen llevado-mostrado o tan sólo citado una y otra vez que no sólo se habla de cultura española sino que hay que hablar siempre de sus variantes argentina, mexicana, boliviana, chilena, peruana... como no se cansa de repetir y de recordarnos todo dios en todo discurso, tertulia, catálogo, conferencia etc sobre el catalán, valenciano, balear, catalano-francés, franja de Ponent y no olvidarse del alguerés...El cachondeo con la lengua, literatura, cultura catalana hoy en día, y en casi todo cenáculo que se precie, especialmente por políticos y de medios de comunicación (que al final es lo mismo y los mismos...) es MAYÚSCULO. Ya es hora de que se pongan todos los puntos sobre la ies. Señores de El País, señor Vidal-Folch y todo el que se encuentre identificado con ello: En todo lo catalán, en lugar de todo lo que ponga catalán, pongan castellano o español y dénse cuenta que no es lo mismo. No es lo mismo, y lo saben. Lo saben y existe algo de miedo, ya no es incultura o desinformación o incluso ya no es desprecio puro y duro o matizado por la "democracia" y la "post-transición". Porqué tampoco es que nos quieran tanto que mejor ir acompañados que sólos por estos mundos de diós, con tanta gente mala que hay en cualquier esquina... ¿Qué haríamos los catalanes sin este amor tan sincero de la España entera, tan autosuficiente (económicamente) que no necesita de nuestras recaudaciones -como los vascos y navarros- y con su ejército protector y su selección nacional de fútbol que todo lo gana, y que coño haríamos sin estas compañias tan edificantes, sin contar además con el inestimable apoyo de la gloriosa corona que tanto procrea, sobrevive aislada e intocable y nos ampara tanto, por ejemplo?.
Ahora ya sólo debe ser miedo... Miedo a que mandemos a tomar viento (hoy no diré mierda) a todo lo español y nos dejen ser, o nos exijamos ser, tan libres y presentes como Portugal, Islandia, Italia o Letonia, Estados Unidos, Perú o Andorra. Iríamos a Frankfurt, por ejemplo, sin ningun complejo, sin ningún cargo de conciencia impuesto, con alegría, seguridad y sobretodo libertad. De una puñetera vez. Con lo que me gusta España y lo poco que le gustamos: ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Es demasiado tarde? No sé... O sí.



Salchichas

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La cultura catalana en Frankfurt, estos días... Muy bien todo, en sentido cofoisme (de cofoi: palabra catalana que expresa un sentido de yo me lo guiso yo me lo como o algo parecido a estar satisfecho -orgulloso- de uno mismo, digan lo que digan, o no digan nada...) Pues muy bien todo, y todos, pero no... Frankfurt invita a la cultura catalana, o debemos decir, o confunfir, con literatura catalana. Aunque no deja de ser una feria de editores, la más importante del mundo, invita y promueve literaturas y culturas, todo inclúido o excluído. Es por ello lógico, pero nuestra propia endeblez nacional lo cuestiona siempre interesadamente, que no se exponga o diga nada de catalanes de expresión castellana o francesa, italiana, inglesa o kurda, es lógico y debería ser normal, pero muchos se rasgan no se qué.... Hay culturas que se han edificado con la aportación de otras, es más: Todas, aunque unas más que otras. El cargo de conciencia que se quiera colocar de más a la cultura catalana es injusto, inútil, incluso imbécil e intencionadamente político, como casi siempre. Pero el cofoisme también es malo, casi siempre. Y estamos en un país de sociedad y memoria débil, como casi siempre. Queremos ser integradores a la vez que luchadores y mantenedores de unas esencias y eso es muy difícil, casi imposible, pero se intenta, para bien o para mal.
Pero el cofoisme nos deja un espacio -mal espacio- entre la puta y la ramoneta. Nos falta determinación, porqué las indecisiones y posbles frustaciones, fomentadas demasiado a menudo desde dentro, hacen mucho daño. Ya han pasado los tiempos de la resistencia, la precariedad y el sufrimiento, pero no siempre lo parece. Frankfurt sí será un punto de inflexión hacia adelante y para consolidar una gran realidad, como es la calidad y cantidad de una literatura importante, de nivel mundial, que desea no mostrar más símbolos de debilidad o cansancio, ni más miedos. No estoy de acuerdo con los que escriben que todo también implica dejarse de aspiraciones, desarrollos y metas nacionalistas, independentistas, separatistas y tantos adjetivos opulentos peroen buena parte vacíos si no se hace nada de nada salvo quemar fotos o banderas, pues una cosa no puede ir en contra de la otra, todo debería complementarse (cultura y política...) Y no sólo se complementan de forma natural sino que en el caso catalán es un caso paradójico de haber sobrevivido, durante siglos, sin apenas ningún tipo de ayuda, más bien al contrario: Con demasiados actos de genocidio dirigido por el poder contrario a su mantenimiento, ayuda, desarrollo, soporte... Incluso hoy y encima con lanzapiedras desde dentro.

Las gracias y ocurrencias de Monzó en el discurso de inauguración, ingeniosas, necesarias, diferentes y nobles, servirán para ensalzar y dar un toque de originalidad para saber que es todo esto cultural, punto de partida y conocimiento de una cultura sin estado en una Europa que sólo sabe (apenas) de sus estados de hoy. Una de sus lenguas más antiguas apenas tiene voz política en el viejo continente pero parece que tiene una realidad única, persistente, acojedora e integradora, de amor propio y más segura de si misma de lo que parecía en estos últimos decenios, luchando con agrios agoreros y pesimistas de siempre. Se ha trabajado bien, a pesar de los olvidos interesados de grandes personajes. Se ha trabajdo bien y no sólo en la misma celebración con gran púlpito (y poltrona) internacional desde esta Alemania de hoy, que también, sino por el propio punto de partida, desde el punto final del franquismo, hacia un futuro espléndido que se merece mucho y proclama poco.
Sólo nubes por los olvidos premeditados y la falta de seguridad en sus posibilidades, especialmente expresadas por los sabios de pluma fácil (y facilona) que etiquetan y tachan demasiado deprisa... Nubes también en la idea -noble y legítima- por la posible creación -más pronto que tarde- de un estado propio, dentro de uno federal u otro independiente, nuevo, como otros, -y en igual de condiciones- dentro de una Europa que quería blindarse hace poco para que esto no ocurra, puede seguir mereciendo atención y seguridades. No debemos tener miedo, a pesar tanto palo entre ruedas, de tanto olvido interesados de algunas grandes aportaciones en literatura y nación, y a pesar de medios, intelectuales y políticos que viven en y para el cofoisme. Y las salchichas...